Bienvenido! Viajas a abordo del único submarino en Latinoamérica y está en la isla de Cozumel. Ponte cómodo y se parte de este tour que se brinda desde hace 14 años.
La nave en la que estás posee 21 metros de largo y desplaza 80 toneladas de agua.
Mira bien esos corales en forma de montaña, cerezos, árboles o abanicos subacúaticos. Los más grandes que tus ojos alcancen a observar son los llamados “bolones”. ¿Ves ahora unos de tres metros de largo que tienen forma de encéfalo humano? También son corales, y se llaman justamente así: “cerebros”.
Anímate, pega tu nariz al cristal. Se aceptan caras golosas ante la novedad, puedes comerte con los ojos este paraíso de colores y formas en la región de Chankanaab.
La inmersión es entre ocho y 10 metros. Paulatinamente se cubre un área de mil 600 metros cuadrados y consigue 30 metros de profundidad.
En medio de esos corales adheridos a las rocas del fondo marino, aprendes que, aunque por su cara no lo parezcan, esos seres son animales, y no plantas ni rocas como suele pensarse.
Tú guía, que será un biólogo marino explica que los corales muertos, unidos por sus propias emisiones de calcio, se juntan con los esqueletos de las algas coralinas y forman un arrecife que con el paso de los años se cimenta y comienza a formar una barrera de varios metros de espesor llena de una infinidad de organismos.
Hay corales cuyo crecimiento es tan lento que llegan a aumentar un milímetro al año, por lo que si observas detenidamente aquella pared que mide más 10 metros de altura, podrás darte una idea de la cantidad de años que tiene.
Peces multicolores te harán reír
Este trayecto es recomendable para quienes no pueden bucear por alguna causa, pero que desean fascinarse con las profundidades marinas. Las emociones van desde el asombro y la alegría, hasta el llanto cuando se aprecian peces que se plantan literalmente frente a tu nariz.
Javier Pizaña, gerente de atención al cliente de Atlantis Adventures Cozumel, explica que el submarino está controlado en cuanto a presión y temperatura por lo que, “no hay ninguna sensación o molestia en oídos”. Todos los tripulantes son bienvenidos siempre y cuando puedan ingresar y salir por su propio pie.
Como única condición, los niños deben tener más de cuatro años o medir más de 90 centímetros.
Existen muchos tipos de coral que se distribuyen de acuerdo con la temperatura de los mares y el tipo de microorganismos con los que se alimentan. Aquí podrás devorar las texturas del coral negro.
Fuente:eluniversal.com.mx